martes 22 de julio de 2008

Say it ain't so

Dear daddy, 

I write you in spite of years of silence.
You've cleaned up, found Jesus,
things are good or so I hear. 
This bottle of Steven's
awakens ancient feelings.
Like father, stepfather, the son is drowning in the floor. 

Say it ain't so. 





sábado 5 de julio de 2008

Tres años harta.

... Como confesar que llevo dos años harto y este es el tercero y no está bien. Pronto hará un año que me puse un año de plazo para trazar un plan sobre como iba a cambiar la manera en que funcionan mis cosas y el año acaba ahora y todavía no estoy listo para tomar decisiones importantes por mi mismo. Y casi que voy a esperar un año a ver si todo empieza a mejorar... 

[ Astrud - Tres años harto ]



Tres años harta, que se dice pronto. Y quien dice tres años harta quiere decir tres años soltera. Llevo tanto tiempo soltera que se me está empezando a olvidar el miedo que tenía a las relaciones después de la última. Llevo tanto tiempo soltera que se me está empezando a olvidar qué se siente en una relación, y de olvidarlo tiendo a idealizarlo. Porque seguro que, se sienta lo que se sienta, es mejor que estar soltera. 

Hecho de menos abrazar a alguien por las noches. Y irnos a dormir besándonos, o irnos a dormir hablando. Y despertarme y ver a alguien feliz a mi lado. Hecho de menos las cenas, las botellas de vino, mirar películas, pasear, visitar museos y pueblos, salir, reír. Poder estar con mi gente y que él esté con la suya, pero saber que él está allí. Tener mi independencia, hacer mi vida igual que ahora, pero sabiendo que hay alguien allí que me quiere igual que yo a él. Hecho de menos aprender a querer, aprender las reacciones de alguien, sus sentimientos, aprender su música y sus libros, aprender sus películas, su familia, su vida. Hecho de menos esa estúpida sensación tranquilizante de que alguien quiere compartir su vida conmigo y hacerme partícipe de su existencia durante un tiempo indefinido.

Llevo tanto tiempo sola que he tendido a crear relaciones de amistades. He aprendido a estar sola, y he decidido que no me gusta. He odiado las relaciones, he necesitado relaciones, he añorado relaciones para finalmente concluir que Platón tenía razón, y necesitamos nuestra mitad que nos complemente, que haga que la vida sea un poquito más feliz. Necesitamos ese punto de apoyo cuando tropezamos, ese abrazo cuando tenemos frío, ese beso antes de irnos a dormir. 

Pero supongo que aún no ha llegado mi momento. Y supongo que, como siempre, como más lo busque menos va a aparecer. Pero es que yo ya no puedo más. Simplemente no puedo más. Y no, no es que busque a alguien para depender de él, ya sé que no hay que depender de nadie,  busco a alguien porque simplemente necesito cariño. Y mis amigos me pueden abrazar una vez a la semana, vale, pero todo el mundo sabe que eso no es ni de lejos lo mismo. 

¿De verdad estaré más de 10 años sola como mi madre cuando me tuvo? No quiero ni pensarlo. Porque no puedo aguantarlo. Yo no tengo una hija para consolarme. Simplemente tengo muchísimas ganas de amar y por lo que parece hay una confabulación cósmica que me lo impide. Maldito karma. Solo espero que el destino me depare una buena compensación. Pero creo que las Moiras se han olvidado de añadir un hilo amoroso a mi vida. 

martes 24 de junio de 2008

LXXVI. Spleen.

Tengo más recuerdos que si tuviera mil años.

Un gran mueble de cajones atiborrado de facturas,
De versos, de dulces esquelas, de procesos, de romances,
Con abundantes cabellos enredados en recibos,
Oculta menos secretos que mi triste cerebro.
Es una pirámide, una inmensa cueva,
Que contiene más muertos que la fosa común.
—Yo soy un cementerio aborrecido de la luna,
Donde, como remordimientos, se arrastran largos gusanos
Que se encarnizan siempre sobre mis muertos más queridos.
Yo soy un viejo gabinete lleno de rosas marchitas,
Donde yace toda una maraña de modas anticuadas,
Donde los pasteles plañideros y los pálidos Boucher,
Solos, exhalan el olor de un frasco destapado.

Nada iguala en longitud a las cojas jornadas,
Cuando bajo los pesados flecos de las nevadas épocas
El hastío, fruto de la melancólica incuria,
Adquiere las proporciones de la inmortalidad.
—Desde ya tú no eres más, ¡oh, materia viviente!
Que una peña rodeada de un vago espanto,
Adormecida en el fondo de un Sahara brumoso;
Una vieja esfinge ignorada del mundo indiferente,
Olvidada sobre el mapa, y cuyo humor huraño
No canta más que a los rayos del sol poniente.


Baudelaire. 


martes 3 de junio de 2008

De rerum natura

Yo solo quería tener un blog. Quería hacer un blog con textos interesantes y profundos y demostrar que aunque no entienda las películas, sí que entiendo los libros, y la música. Yo quería muchas cosas cuando inauguré esto. Quería comerme el mundo, terminar la carrera, irme a Holanda, encontrar amor, y aprender, sobretodo aprender. 

Hoy día me resulta muy curiosa la fecha de la anterior entrada. Justo en esa fecha se torció todo. Justo en esa fecha empezaron a generarse nuevos fantasmas en mi vida que han hecho salir a todos los anteriores que tenía bajo la cama desde hacía años. 

Hoy miro atrás en el tiempo, miro a estos cinco meses que han pasado. Y me doy cuenta que ya nada puede seguir así. No puedo seguir fingiendo lo que no soy. Mis carencias emocionales emergen día tras día, en la más estúpida de las conversaciones me doy cuenta que no soy capaz de superar mi primera relación ni el no haber tenido padre. Me dan miedo los años que han pasado, y que mis problemas hayan echado raíces en mi, me da miedo que no sea capaz de liquidarlos, exterminarlos, olvidarlos para siempre. Pero más miedo me da aún enfrentarme a todo.

Veo que no soy capaz de escribir nada que no salga de mi alma. Tal vez sería más fácil crear personajes, situaciones y sitios. Pero lo único que puedo hacer es escribir sobre mi misma intentando analizarme, como si todo esto que escribo fuera la terapia del psiquiatra al que no me atrevo a ir. 

¿Venceré? Tengo que vencer. No me queda otra. No puedo pasarme la vida exteriorizando mis traumas cada vez que se me acerca un hombre. Y eso es lo que he hecho últimamente. 

Una vez alguien dijo "maior sum quam cui possit fortuna nocere" (soy tan grande que la fortuna no puede dañarme). Yo sé que la fortuna no puede dañarme, lo que me pregunto es si yo misma soy mi mayor enemigo. 

martes 18 de diciembre de 2007

My history song

Pues sí. Supongo que soy una mujer cambiante, indecisa, inconstante, inestable, fácilmente alterable. Intento pensar qué pensaría de mi alguien que me conoce solo de fotos. Seguro que no acertaría que abro mucho los ojos al hablar, que me gusta levantar una ceja y que articulo muchísimo la cara, exagero todo movimiento y por eso tengo las arrugas de expresión tan marcadas. Cuando hablo me gusta morderme los labios, y cuando se me secan arrancarme las pieles que salen, aunque me duela y normalmente me sale sangre. Seguro que no acertaría que me gusta coger mi pelo y enroscarlo en mi dedo. Intento pensar en qué imagen de mi doy. A veces de ser una mujer muy segura de mi misma, a veces de ser una adolescente mental incapaz de afirmar nada. Por internet es muy fácil hablar mucho, pero no lo es tanto estar en silencio. Los silencios solo tienen valor cuando se cruzan las miradas. Supongo que en el fondo por internet doy una imagen de mi elevada al cubo. Soy yo exagerada, yo compactada en minutos. Toda mi esencia extraída sin ningún sentido ni orden. En el fondo: yo, desorganizada, cambiante, indecisa e inconstante como siempre. Intentando mostrarme a veces más lista y a veces más tonta de lo que soy, vergonzosa, ardiente, pesada, fría, empalagosa, homófoba, gay-friend, sarcástica, inocente, confiada, nacionalista, patriotista, poliglota, hipocondríaca, psicópata, tierna, llorica, insensible, insegura y miedosa. Soy todo un ejemplo que Virgilio tenía razón: varium et mutabile semper femina. Sí las mujeres llevamos más de dos mil años siendo así, ¿por qué pensaba yo que sería diferente